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2610-31 Los primeros asientos

2610-31

El que se sienta donde mas brilla suele terminar donde menos queria.

Hay una comedia conocida en la vida publica, la de los que corren por ocupar el lugar mas visible. Se disputan la primera fila, el microfono, la foto, el cargo que da lustre. Confunden el servicio con el honor y creen que gobernar es ser visto. Esa vanidad, que parece inofensiva, es la raiz de buena parte de nuestros males politicos.

El que busca el primer asiento gobierna para su propia imagen, no para la gente. Toma decisiones pensando en como lucira, no en que servira. Y cuando el poder se convierte en vitrina, el ciudadano queda relegado a espectador de un espectaculo que paga pero no protagoniza. La soberbia en el mando siempre termina cobrandole caro a quien la padece y a quien la sufre.

La tentacion del lugar mas alto

Hay una ley silenciosa en la politica, el que se encumbra solo acaba descendiendo, y el que sirve sin aspavientos termina siendo reconocido. No es moralismo, es experiencia. El poder exhibido genera envidia, resistencia y caida; el poder ejercido con sobriedad genera respeto y permanencia. La historia esta llena de los primeros y escasa de los segundos.

La soberbia nubla el juicio. El que se cree el mas importante deja de escuchar, se rodea de espejos, pierde el sentido de la realidad. Y en esa ceguera comete los errores que lo derriban. La humildad, en cambio, no es debilidad sino lucidez. El que no necesita aparentar puede ver las cosas como son y decidir con la cabeza fria.

Hay una dignidad particular en el que elige el ultimo lugar sin que nadie lo obligue. No busca el aplauso, busca el resultado. No se sienta donde mas se ve, sino donde mas se necesita. Y precisamente por eso, cuando llega el momento del reconocimiento, su autoridad es genuina, porque nacio del servicio y no de la pose. El poder que no se mendiga es el unico que de verdad pesa.

LA OTRA CARA

La humildad no es debilidad

Se suele confundir la humildad con la falta de caracter, y es un error grave. El humilde de verdad puede ser firme, exigente, implacable con lo que esta mal. Lo que no hace es ponerse a si mismo por delante de la tarea. Su fortaleza no necesita escenario.

El dirigente sobrio entiende que el cargo es prestado y la funcion, pasajera. Por eso no se aferra al asiento ni se embriaga con los honores. Sabe que la grandeza no esta en el lugar que se ocupa sino en lo que se hace desde el, y que el aplauso de hoy es el olvido de manana.

El espectaculo y el servicio

Nuestra politica se ha vuelto demasiado un espectaculo. Importa mas la pose que la obra, mas la frase que el resultado, mas aparecer que resolver. Y en esa deriva, los que mejor actuan desplazan a los que mejor sirven.

Recuperar la seriedad empieza por una decision intima de cada dirigente, bajar del escenario y volver al trabajo. Medir el exito en vidas mejoradas y no en titulares obtenidos. El dia en que el servicio valga mas que la vitrina, la politica habra empezado a sanar.

AFORISMOS

  1. El que se sienta donde mas brilla suele terminar donde menos queria. — JFT
  2. La soberbia en el mando es una ceguera que se paga con la caida. — JFT
  3. El poder que no se mendiga es el unico que de verdad pesa. — JFT
  4. Gobernar para la foto es renunciar a gobernar para la gente. — JFT
  5. La humildad no es debilidad, es la lucidez de quien no necesita aparentar. — JFT

PROPUESTAS

  1. Promover un ejercicio sobrio y austero de los cargos publicos, con limites reales al gasto en imagen y protocolo.
  2. Evaluar a las autoridades por resultados verificables y no por presencia mediatica.
  3. Reducir la propaganda estatal autorreferencial financiada con recursos publicos.
  4. Fomentar la rotacion y los limites al poder para evitar que el cargo se confunda con la persona.
  5. Reconocer y proteger al servidor publico eficaz y discreto frente a la cultura del protagonismo.