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Se gobierna con quienes se elige, y por eso elegir es ya gobernar.
Ningun gobernante hace nada solo. Gobierna con el equipo que escoge, y en esa eleccion se juega buena parte de su suerte y la del pais. Por eso el modo en que un lider arma su entorno no es un detalle administrativo, es la primera y mas reveladora de sus decisiones politicas.
Existen dos maneras de escoger. Una reparte los cargos como botin entre amigos, financistas y lealtades personales. La otra busca capacidad, integridad y vocacion de servicio, aunque incomode y aunque el elegido no deba favores. La primera construye una corte; la segunda, un gobierno. Y la diferencia se paga siempre con el dinero y la confianza de todos.
El botin y el merito
La costumbre mas danina de nuestra politica es tratar el Estado como un botin. Quien gana reparte, y reparte entre los suyos, sin preguntarse si sirven para el puesto. Asi se llenan los ministerios y las direcciones de personas cuyo unico merito fue estar cerca en el momento oportuno. El resultado lo conocemos, incompetencia blindada por la lealtad.
Elegir por confianza y no por capacidad tiene un atractivo evidente, la obediencia. El que debe su cargo a la amistad no contradice, no incomoda, no fiscaliza. Pero esa docilidad es una trampa. Un gobierno de incondicionales es ciego, porque nadie se atreve a decirle al jefe lo que no quiere oir. Y un poder sin quien le diga la verdad camina derecho al abismo.
El buen gobernante hace lo contrario y le cuesta. Busca a los mejores aunque sean dificiles, se rodea de gente que lo contradiga, prefiere la competencia a la adulacion. Antes de decidir, piensa, escucha, duda. Escoger bien no es un acto de un instante sino el fruto de una deliberacion serena, porque de esas personas dependera todo lo que venga despues.
LA OTRA CARA
La lealtad mal entendida
Se confunde lealtad con sumision, y son cosas opuestas. El verdaderamente leal es el que advierte el error a tiempo, el que arriesga el enojo del jefe por salvarlo del desastre. El sumiso, en cambio, calla y aplaude mientras el barco se hunde, y a eso le llama fidelidad.
Un gobernante inteligente premia al que lo corrige y desconfia del que siempre le da la razon. Sabe que el silencio de los cortesanos es el ruido previo a toda caida. Rodearse de gente valiente no es un lujo, es la unica forma de no gobernar a ciegas.
La hora de escoger
Las decisiones importantes no se improvisan entre el bullicio. Quien elige a las apuradas, presionado por cuotas y compromisos, suele equivocarse. Hay que apartarse del ruido, pesar a cada persona por lo que es capaz de hacer y no por lo que debe, y recien entonces decidir.
El criterio deberia ser uno solo, servira a la gente o se servira del cargo. Toda la diferencia entre un buen y un mal gobierno empieza ahi, en esa pregunta hecha con honestidad antes de firmar un nombramiento. Lo demas, los equilibrios y las cuotas, es la excusa de siempre para elegir mal.
AFORISMOS
- Dime a quien nombras y te dire como gobernaras. — JFT
- El Estado repartido como botin nunca sirve a quien lo paga. — JFT
- Un gobierno de incondicionales es un gobierno ciego. — JFT
- La lealtad que calla el error no es lealtad, es complicidad. — JFT
- Elegir por confianza y no por merito es la primera forma de corrupcion. — JFT
PROPUESTAS
- Establecer perfiles tecnicos publicos y verificables para los cargos de confianza, de modo que el merito pueda contrastarse.
- Transparentar las hojas de vida y los eventuales conflictos de interes de todo alto funcionario antes de su designacion.
- Fortalecer la meritocracia en el servicio civil para que la carrera publica no dependa del gobierno de turno.
- Someter los principales nombramientos a sustentacion ante la ciudadania o sus representantes.
- Evaluar periodicamente a los designados por resultados, con consecuencias reales ante el incumplimiento.