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2610-21 Rendir cuentas

2610-21

A quien se le confía mucho, mucho se le debe exigir.

El poder siempre es prestado. Nadie lo posee en propiedad, se lo recibe en custodia por un tiempo y para un fin. Esta verdad elemental, tantas veces olvidada, es la base de toda república decente. Quien ejerce una autoridad administra algo ajeno, los recursos del pueblo, su confianza, su futuro, y por eso debe poder explicar en cualquier momento qué hizo con lo que se le entregó.

La rendición de cuentas no es un castigo ni una humillación, es la contrapartida natural del poder. Mientras más se recibe, más se debe. El que fue puesto al frente de mucho no puede medirse con la misma vara que el ciudadano común, porque su margen para hacer bien y para hacer daño es incomparablemente mayor. La exigencia debe ser proporcional a la responsabilidad.

El administrador fiel

Hay dos maneras de ejercer un cargo recibido. Una es la del que lo entiende como una misión y lo cumple como si en cualquier momento tuviera que dar cuenta de cada decisión. La otra es la del que, apenas se cree sin vigilancia, empieza a abusar, a servirse de lo que debía cuidar, a maltratar a los que estaban bajo su responsabilidad. Entre ambos no hay diferencia de talento, hay diferencia de carácter.

El administrador fiel se reconoce en los detalles. No usa los bienes públicos para su provecho, no convierte el cargo en botín, no confunde la paciencia de la gente con permiso para el abuso. Trabaja igual lo vean o no, porque su integridad no depende de la vigilancia externa sino de una exigencia interna que no se toma vacaciones.

El que abusa, en cambio, apuesta a que nadie viene a pedirle cuentas. Se dice que el control tarda, que la justicia es lenta, que ya habrá tiempo de arreglar las cosas. Y suele ser sorprendido justo cuando se creía a salvo. La historia peruana está llena de poderosos que descuidaron el día de la cuenta porque lo creían lejano, y lo tuvieron encima antes de lo que pensaban.

LA OTRA CARA

La responsabilidad proporcional

No todos cargan el mismo peso ante la sociedad. Al que se le confió poco se le pide poco; al que se le entregó una enorme cuota de poder y recursos se le debe exigir en la misma medida. Tratar igual al que decide el destino de millones y al que apenas se gobierna a sí mismo es una injusticia disfrazada de equidad.

Por eso la ley debe ser más severa, no más indulgente, con quien ocupa las posiciones más altas. El privilegio del poder tiene como contrapeso la gravedad de la cuenta. Quien no quiera rendir en proporción a lo que recibe, que no acepte el encargo.

La cuenta que siempre llega

Existe una ilusión peligrosa en todo el que ejerce poder, la de creer que el día del balance no llegará nunca. Posterga, disimula, confía en que el olvido o la impunidad lo cubran. Pero las cuentas tienen una paciencia larga y una memoria más larga todavía.

Tarde o temprano alguien pregunta qué se hizo con lo entregado. Puede ser la justicia, puede ser la historia, puede ser el pueblo en una elección. El que gobernó pensando en ese momento no le teme; el que gobernó como si no existiera, lo descubre encima cuando menos lo espera.

AFORISMOS

  1. El poder siempre es prestado, nunca propio. — JFT
  2. A quien se le confía mucho, mucho se le debe exigir. — JFT
  3. La rendición de cuentas no es castigo, es la contrapartida natural del poder. — JFT
  4. El que abusa apuesta a que nadie vendrá a pedirle cuentas, y casi siempre pierde esa apuesta. — JFT
  5. El privilegio del cargo tiene como contrapeso la gravedad de la cuenta. — JFT

PROPUESTAS

  1. Establecer evaluaciones públicas y periódicas de desempeño para toda alta autoridad, con consecuencias efectivas.
  2. Endurecer las sanciones por corrupción en proporción al nivel de responsabilidad del cargo ocupado.
  3. Garantizar la autonomía y los recursos de los órganos de control del Estado para que la rendición de cuentas sea real y no formal.
  4. Asegurar la persecución efectiva de los delitos graves de corrupción cometidos desde el poder, sin que el tiempo garantice impunidad.
  5. Implementar portales de transparencia que muestren el uso de cada recurso público asignado a cada autoridad.