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2610-20 Estar despiertos

2610-20

La democracia no se defiende el día de la crisis sino en la víspera.

Hay bienes que no se pierden de golpe sino por descuido. La libertad, las instituciones, la decencia pública rara vez caen por un asalto frontal; se deterioran mientras el ciudadano duerme, distraído o cansado. Por eso la primera virtud cívica no es el coraje del momento heroico sino la vigilancia sostenida, esa atención paciente que no baja la guardia aunque no pase nada.

Estar preparado no significa vivir en alarma, significa no dejarse sorprender. El pueblo que vigila a sus autoridades, que no olvida lo prometido, que no se adormece con la calma aparente, conserva el poder real sobre su destino. La desgracia política casi nunca avisa. Llega en la hora en que nadie la espera, cuando la atención se ha relajado y la costumbre ha reemplazado a la exigencia.

La vigilancia como virtud

Hay una imagen que define al buen ciudadano. Es la del que permanece atento mientras los demás descansan, con las tareas listas y la mirada despierta, no por temor sino por responsabilidad. Sabe que el momento decisivo no se anuncia y que quien se prepara solo cuando la crisis ya llegó, llega siempre tarde.

La política peruana nos ha enseñado esta lección a golpes. Cada retroceso democrático encontró a una ciudadanía distraída, convencida de que ciertas conquistas eran irreversibles. Nada lo es. Los derechos que no se vigilan se oxidan, las instituciones que no se cuidan se vacían por dentro, y cuando el ciudadano despierta, a veces ya solo queda la cáscara de lo que fue.

Vigilar no es desconfiar de todo ni vivir en sospecha permanente, eso también paraliza. Es mantener encendida la atención cívica, seguir los actos del poder, preguntar, verificar, recordar. La vigilancia es el precio ordinario de la libertad, una cuota pequeña y constante que evita pagar después el precio enorme de recuperarla.

LA OTRA CARA

El poder que sirve

Existe una paradoja que distingue al buen gobernante del mediocre. El mediocre quiere ser servido, se rodea de privilegios y trata el cargo como una recompensa. El verdadero líder invierte los papeles, entiende que llegó para servir y que la autoridad solo se justifica como forma de servicio.

Ese gobernante no humilla al ciudadano haciéndolo esperar, lo atiende. No usa el poder para distinguirse sino para cumplir. Y ocurre entonces algo notable, que el pueblo lo reconoce no por lo que exigió sino por lo que entregó. Servir desde el poder es la forma más alta y más rara de ejercerlo.

El sueño cómodo

Hay un adormecimiento que conviene a los que gobiernan mal. Prefieren un pueblo distraído, entretenido, convencido de que vigilar es cosa de otros. La desatención ciudadana es el mejor aliado del abuso, porque donde nadie mira, todo se permite.

Despertar esa atención es una tarea lenta y poco espectacular. No produce titulares ni emociones fuertes. Pero cada ciudadano que decide seguir de cerca lo que hace el poder enciende una pequeña luz, y un país con muchas luces encendidas es mucho más difícil de saquear en la oscuridad.

AFORISMOS

  1. La democracia no se defiende el día de la crisis sino en la víspera. — JFT
  2. Los derechos que no se vigilan se oxidan en silencio. — JFT
  3. La desgracia política casi nunca avisa, llega cuando la atención se relajó. — JFT
  4. El gobernante que quiere ser servido ya olvidó para qué llegó. — JFT
  5. Un país con muchas luces encendidas es difícil de saquear en la oscuridad. — JFT

PROPUESTAS

  1. Garantizar el acceso ciudadano oportuno y gratuito a la información pública, para que la vigilancia no dependa de la buena voluntad del poder.
  2. Fortalecer los mecanismos de rendición de cuentas periódica de toda autoridad ante la ciudadanía.
  3. Promover la educación cívica desde la escuela, para formar ciudadanos atentos y no espectadores pasivos.
  4. Apoyar la labor de la prensa independiente y de las organizaciones de vigilancia ciudadana como contrapeso del poder.
  5. Establecer portales de seguimiento en tiempo real del cumplimiento de las promesas y metas de cada gobierno.