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2610-19 La codicia

2610-19

Nadie acumula tanto como el que teme no tener nunca suficiente.

Hay una enfermedad del poder y del dinero que consiste en confundir el tener con el ser. El que la padece mide su vida por lo que acumula y nunca llega a sentirse seguro, porque siempre falta un poco más. La codicia no es un vicio de ricos, es una angustia que puede apoderarse de cualquiera que haya puesto su identidad en sus posesiones.

En la vida pública esta enfermedad tiene consecuencias colectivas. El funcionario que acumula poder para sí, el dirigente que convierte el cargo en patrimonio, el que amasa influencia como si fuera a vivir mil años, termina gobernando para su propia seguridad y no para la gente. La avaricia privada, cuando toca lo público, se cobra en bienestar ajeno.

La ilusión del que acumula

Existe una escena que se repite en cada historia de ambición. Alguien dedica su vida entera a amasar bienes, cargos, contactos, convencido de que esa acumulación le dará por fin tranquilidad. Hace cálculos para décadas, planifica su comodidad futura con precisión de contador. Y descubre, tarde, que ninguna reserva alcanza para asegurar lo único que no se puede guardar, que es la vida misma.

El problema no es producir ni prosperar, el trabajo honrado es digno y necesario. El problema es cuando la acumulación se convierte en fin en sí misma y desplaza todo lo demás. El que solo piensa en llenar sus depósitos deja de ver a los que tiene al lado, deja de preguntarse para qué sirve lo que junta. Se vuelve rico en cosas y pobre en sentido.

En lo público el síntoma es inconfundible. Donde debería haber servicio hay apropiación, donde debería haber obra hay patrimonio personal. El dirigente que trata el cargo como una cosecha que debe exprimir antes de que termine su mandato traiciona la función misma del poder. Gobernar no es acumular para uno, es administrar para todos lo que a nadie pertenece en propiedad.

LA OTRA CARA

La herencia envenenada

Muchas de las peores disputas humanas nacen del reparto de lo que alguien dejó. La herencia, que debería unir, divide; y lo que se hereda no siempre es un bien, a veces es un conflicto. El que acumula sin medida no solo se condena a sí mismo, también siembra la pelea entre los que vendrán.

En lo público ocurre igual. El gobernante que deja tras de sí deudas, obras a medias y cajas vacías hereda al país un conflicto. Administrar con prudencia no es tacañería, es respeto por los que heredarán las consecuencias de cada decisión.

Rico en lo que importa

Frente a la codicia existe otra forma de riqueza que no se guarda en ningún depósito. Es la del que invierte en los demás, en su comunidad, en obras que lo sobreviven. Esa riqueza no se mide en cuentas sino en vínculos, y tiene la rara virtud de crecer cuando se reparte.

El político que entiende esto trabaja distinto. No busca llevarse nada, busca dejar algo. Sabe que será recordado no por lo que acumuló sino por lo que construyó para otros. Esa es la única fortuna que la muerte no puede reclamar.

AFORISMOS

  1. Nadie acumula tanto como el que teme no tener nunca suficiente. — JFT
  2. El que trata el cargo como cosecha termina dejando el campo arrasado. — JFT
  3. Se puede ser rico en cosas y pobre en sentido al mismo tiempo. — JFT
  4. La codicia es la única deuda que crece cuanto más se paga. — JFT
  5. Gobernar no es acumular para uno, es administrar para todos lo que a nadie pertenece. — JFT

PROPUESTAS

  1. Exigir declaraciones juradas patrimoniales públicas y verificables a todo funcionario, con fiscalización real del enriquecimiento no justificado.
  2. Sancionar con firmeza el uso del cargo público para acumulación personal de bienes o influencia.
  3. Establecer reglas claras de transición de gobierno que impidan dejar obras inconclusas y cajas comprometidas sin rendición de cuentas.
  4. Promover la inversión pública orientada a resultados sociales medibles y no a la acumulación de obras sin impacto real.
  5. Fortalecer la carrera pública basada en mérito, para que el servicio no dependa de redes de favor ni de patrimonios personales.