2609-16
Quien critica todo por igual no busca la verdad, busca no ceder.
Hay una forma de crítica que no examina sino que descalifica. No mide argumentos ni pesa resultados; reacciona por reflejo y castiga cualquier iniciativa antes de conocerla. Al severo lo acusa de rígido, al abierto lo acusa de blando, y así se cierra a todo. Es la política del berrinche disfrazada de exigencia; quien la practica no quiere una respuesta, quiere un pretexto para seguir negando.
La mala fe tiene un rasgo que la delata, la incoherencia. Reprocha al que ayuna y reprocha al que celebra, condena al austero y condena al generoso, porque el problema nunca fue la conducta ajena sino su propia negativa a moverse. Reconocer esa trampa es el primer acto de higiene pública, distinguir al que discrepa de buena fe, que aporta, del que solo obstruye para no comprometerse con nada.
La coartada de los que nunca aprueban nada
En cada debate peruano aparece el crítico profesional, el que ya tenía el veredicto antes del dato. Si la medida es dura, denuncia autoritarismo; si es prudente, denuncia debilidad. No lo mueve el bien común sino la comodidad de no arriesgar posición. Su oficio no es corregir el rumbo, es asegurarse de que ninguno lo tome, porque en la parálisis se siente a salvo.
El costo de esa actitud no es menor. Una sociedad que aplaude al que todo lo demuele y desconfía del que propone termina premiando la esterilidad. Se instala entonces un clima donde gobernar cualquier cosa se vuelve imposible, no por falta de ideas, sino por exceso de negativas automáticas. La obstrucción sistemática no es fiscalización, es sabotaje con lenguaje de virtud.
La madurez cívica consiste en juzgar por los hechos, no por el prejuicio. Quien acierta merece reconocimiento aunque nos incomode su origen; quien yerra merece reparo aunque sea de los nuestros. La coherencia se prueba precisamente ahí, cuando el veredicto contradice la simpatía. Un pueblo que aprende a distinguir la crítica honesta de la mala fe deja de ser rehén de los que solo saben decir no.
LA OTRA CARA
El elogio también miente
Si la crítica automática corrompe, el aplauso automático no lo hace menos. Hay quienes aprueban todo lo del suyo con la misma pereza con que otros lo rechazan todo. El adulador y el obstruccionista son gemelos; ninguno examina, ambos ya decidieron. La lealtad ciega es tan estéril como la enemistad ciega.
La verdadera exigencia es incómoda para todos los bandos, porque no reparte según el color sino según la evidencia. Por eso escasea; pide el trabajo de pensar caso por caso, cuando la tribu ofrece la comodidad de un juicio ya hecho.
El pretexto infantil
La negativa madura da razones; la inmadura da excusas. Cuando alguien cambia de argumento cada vez que el anterior queda refutado, no está debatiendo, está defendiendo una posición que nunca pensó abandonar. El pretexto se reconoce porque se renueva sin fin.
Frente a esa arena movediza no hay dato que baste, porque el objetivo no era convencerse. La única respuesta digna es exponer la incoherencia a la luz y dejar que hable sola. La mala voluntad, cuando se la muestra entera, no necesita más prueba que su propio espejo.
AFORISMOS
- El que critica todo por igual no examina nada: solo se protege. — JFT
- La obstrucción disfrazada de virtud es el sabotaje de los cobardes. — JFT
- Quien cambia de argumento pero nunca de negativa, ya confesó su mala fe. — JFT
- El adulador y el obstruccionista son la misma pereza con distinto color. — JFT
- Juzgar por los hechos incomoda; por eso escasean los que lo hacen. — JFT
PROPUESTAS
- Evaluar toda política pública por indicadores verificables y no por la filiación de quien la propone.
- Exigir a la fiscalización parlamentaria fundamentos técnicos y no meras declaraciones de rechazo.
- Institucionalizar audiencias con evidencia previa antes de aprobar o vetar iniciativas de alto impacto.
- Promover una cultura de debate donde discrepar de buena fe obligue a proponer una alternativa concreta.
- Transparentar el historial de votaciones de cada autoridad para que la ciudadanía distinga crítica honesta de obstrucción sistemática.