2609-03
Nadie salva un país solo; la tarea grande se sostiene entre varios.
Hay una soberbia frecuente en la política, la del que cree que puede con todo por su cuenta. Se enamora de su propio esfuerzo, desprecia la ayuda ajena y confunde la independencia con el aislamiento. Pero las tareas verdaderamente grandes desbordan siempre a una sola persona, a un solo partido, a una sola institución. Cuando la carga es real, o se reparte o se hunde.
También existe la tentación contraria, la del cansancio que se rinde antes de tiempo. El que trabajó una noche entera sin resultados llega a creer que el esfuerzo no vale la pena. La política madura sostiene dos verdades a la vez. Hay que insistir cuando todo parece perdido, y hay que llamar a otros cuando la abundancia, o la dificultad, superan las fuerzas propias. La constancia y la cooperación son las dos manos de todo logro duradero.
— La fuerza de lo compartido
En el Perú hemos aprendido a desconfiar del trabajo colectivo, y no sin razón, porque demasiadas veces la 'unidad' fue solo reparto de cuotas y la 'alianza' un pacto para saquear juntos. Pero de esos fracasos sacamos la lección equivocada. En lugar de exigir cooperación decente, terminamos celebrando al caudillo solitario que promete resolverlo todo sin ayuda de nadie. Cambiamos una patología por otra.
La verdad es más incómoda. Ningún gobierno endereza solo la seguridad, la salud o la educación; ninguna institución vence sola a las economías criminales; ninguna región prospera de espaldas a las demás. Cuando la pesca es abundante, una sola barca no alcanza y hay que llamar a la otra. Reconocer que se necesita ayuda no es debilidad, es lucidez. La debilidad está en dejar que el orgullo hunda la barca por no pedir una mano.
Y está la constancia. Casi ninguna reforma rinde en la primera jornada. El que se rinde tras la primera noche sin peces nunca conocerá la mañana de la abundancia. La política seria consiste en volver a echar las redes cuando la experiencia aconseja rendirse, y en tener con quién repartir el peso cuando por fin llega el resultado. Persistir y cooperar. Fuera de eso, casi todo es ruido.
LA OTRA CARA
— El caudillo que reparte cuotas
No toda unión es cooperación. En nuestra historia, muchas alianzas fueron solo un acuerdo para dividirse el botín, y muchos 'equipos' fueron cortes de aduladores alrededor de un jefe. Eso no es trabajar juntos, sino conspirar juntos. Y explica por qué tantos peruanos identifican la palabra 'pacto' con traición.
La cooperación decente es lo contrario. Se une por un objetivo común y verificable, no por el reparto; suma capacidades, no complicidades. Distinguir una de otra es una destreza cívica indispensable, porque el corrupto siempre se disfraza de constructor de consensos.
— La constancia frente al desaliento
El desaliento es el aliado silencioso de la mediocridad. Convence al honesto de que su esfuerzo es inútil y le sugiere abandonar justo antes de que las cosas cambien. Muchos proyectos valiosos murieron no por falta de razón, sino por falta de perseverancia.
Insistir no es terquedad ciega, sino confianza fundada en que las tareas justas maduran despacio. El que vuelve a echar las redes después de una noche vacía entiende algo que el impaciente ignora, y es que los resultados grandes casi nunca llegan cuando los exigimos, sino cuando dejamos de rendirnos.
AFORISMOS
- Nadie endereza un país solo: cuando la carga es real, o se reparte o se hunde. — JFT
- Pedir ayuda no es debilidad; la debilidad es hundir la barca por orgullo. — JFT
- No toda unión es cooperación: hay pactos que solo reparten el botín. — JFT
- El que se rinde tras la primera noche nunca conoce la mañana de la abundancia. — JFT
- El desaliento es el aliado silencioso de la mediocridad. — JFT
PROPUESTAS
- Institucionalizar la coordinación entre niveles de gobierno para enfrentar problemas que ninguno resuelve solo, como la inseguridad y las economías criminales.
- Establecer metas de Estado de largo plazo que sobrevivan a los cambios de gestión y obliguen a la continuidad.
- Diferenciar por ley la cooperación legítima del reparto de cuotas, con transparencia total en alianzas y contrataciones conjuntas.
- Fomentar la mancomunidad entre regiones y municipios para proyectos de infraestructura y servicios de escala compartida.
- Proteger y dar continuidad presupuestal a las políticas que muestran resultados, evitando que cada gobierno empiece de cero.