2602-13
No decidir también es una decisión y el precio es muy caro
La indecisión es una forma silenciosa de liderazgo fallido. No produce escándalo inmediato, pero acumula desgaste estructural. En política, el vacío de decisión genera incertidumbre, paraliza instituciones y multiplica conflictos. Gobernar exige asumir el riesgo de decidir sabiendo que no existe certeza absoluta. El líder que posterga indefinidamente no evita errores: los traslada y los agranda.
El miedo a decidir
Muchos gobiernos no caen por decisiones malas, sino por falta de decisiones. La indecisión crea un limbo donde nadie sabe qué esperar. Y la incertidumbre es más corrosiva que un error corregible. Decidir implica responsabilidad, pero también orden. Incluso una decisión imperfecta puede ajustarse; la parálisis no. El tiempo político no espera a quien duda eternamente.
LA OTRA CARA
“La política del aplazamiento”
Postergar se convierte en estrategia cuando falta coraje.
Se crean comisiones, mesas técnicas, diálogos interminables. La apariencia de movimiento reemplaza al movimiento real.
“Decidir es construir rumbo”
Toda decisión traza un camino.
El liderazgo firme no elimina la incertidumbre, pero le da dirección. El ciudadano prefiere un rumbo claro con ajustes que un gobierno suspendido en la duda.
AFORISMOS
- No decidir también es decidir mal.
- La indecisión desgasta más que el error.
- El vacío de mando genera caos.
- Gobernar exige asumir riesgos.
- El tiempo castiga la duda permanente.
PROPUESTAS
- Plazos institucionales obligatorios para decisiones clave.
- Cultura administrativa que premie resolución, no dilación.
- Evaluación pública de tiempos de respuesta gubernamental.
- Formación en toma de decisiones bajo incertidumbre.