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2601-08: Rumbo político: Gobernar es organizar el compartir: del “no alcanza” al “alcanzó para todos”

2601-08

“La escasez es excusa cuando el liderazgo no sabe organizar el compartir.”


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Este pasaje es una radiografía de gestión pública en tiempo real: multitud, necesidad, caída de la tarde, presión del equipo y un “plan” que suena eficiente pero es cobarde: “despídelos para que se las arreglen”. El liderazgo verdadero hace lo contrario: no traslada el problema a la gente; lo enfrenta con organización, método y corresponsabilidad.


Lo clave no es el milagro: es la lógica de gobierno. Primero, compasión convertida en servicio (no lástima, sino acción). Segundo, diagnóstico: ¿qué tenemos realmente? Tercero, orden: sentar por grupos, estructurar la demanda, distribuir con un sistema. Cuarto, rendición: recoger sobrantes y contabilizar. Eso es política pública: convertir una crisis social en un proceso gobernable.

 

El comentario del documento lo dice sin rodeos: el equipo intenta una solución “fuera de la gente”, y el liderazgo la busca “dentro de la gente y desde la gente”. Esa es la diferencia entre populismo asistencialista y Estado inteligente: no es “dar”, es activar capacidades y ordenar el esfuerzo común.​





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El Estado que despide vs. el Estado que organiza

Cuando la necesidad se vuelve masiva, aparecen dos reflejos.

El primero: desentenderse con elegancia. “Que cada uno vea cómo resuelve”. Ese es el Estado que despide.

El segundo: tomar el problema como propio. Ese es el Estado que organiza.

Hoy la escena es brutalmente actual. Hay hambre, hay cansancio, hay urgencia. Y aparece el argumento clásico del mal gobierno: “no se puede”, “no alcanza”, “es demasiado”, “es responsabilidad de otros”. Es el discurso perfecto para justificar la inacción.

Pero el liderazgo serio no se queda en el “no alcanza”. Cambia la pregunta: ¿qué hay realmente?, ¿cómo lo organizamos?, ¿quién distribuye?, cómo evitamos el caos? Y entonces sucede algo político: la comunidad deja de ser masa y se vuelve estructura. Se sienta por grupos. Se ordena. Se puede servir. Se puede medir.

Ese es el punto fino: la solución no cae del cielo del presupuesto; nace del método. Un Estado decente se parece a eso: identifica lo disponible, prioriza, organiza la entrega, y rinde cuentas del resultado (incluidas las sobras, que en política equivalen a eficiencia y control).

Y aquí va el golpe final: si se compartiera lo que hay, el hambre bajaría. No es romanticismo: es administración. La escasez duele, sí, pero el desorden duele más. Y la corrupción, peor.


| La otra cara |

Cuidado: “compartir” sin control también es fracaso

Compartir no es repartir a ciegas. Si no hay padrón, trazabilidad y control, el reparto lo capturan los vivos: intermediarios, punteros, proveedores inflados. Y la ayuda termina financiando redes, no alimentando gente.

La compasión sin sistema es combustible de corrupción. Por eso, política social moderna exige: focalización clara, logística transparente, auditoría y evaluación.



No es caridad: es gobernanza

“La escasez es excusa cuando el liderazgo no sabe organizar el compartir.”

El problema no era solo falta de recursos; era falta de decisión y método.

Cuando el liderazgo ordena:

• la gente se organiza,

• la distribución se vuelve posible,

• y el resultado se mide (hasta lo que sobra).

Eso, en un país, es oro: significa que el Estado dejó de improvisar. Y cuando el Estado deja de improvisar, la sociedad vuelve a confiar.


AFORISMOS

1. La escasez es excusa cuando el liderazgo no sabe organizar el compartir.

2. Un Estado que “despide” problemas fabrica resentimiento.

3. La política social sin orden se vuelve botín.

4. Gobernar es convertir urgencia en método.

5. Donde hay rendición de cuentas, hasta las sobras tienen valor.


PROPUESTAS


1. Protocolo “crisis alimentaria”: padrón, puntos de distribución, roles, control de colas, seguridad y auditoría.

2. Compra pública con trazabilidad total (proveedor–lote–entrega–beneficiario), con tablero abierto.

3. Focalización inteligente: integrar data (MIDIS, RENIEC, SIS, municipalidades) para priorizar sin excluir por burocracia.

4. Comités de vigilancia ciudadana en distribución (actas, fotos, georreferenciación), rotativos y auditables.

5. Indicador obligatorio de merma/sobrantes: medir eficiencia logística y sancionar pérdidas injustificadas.

6. Activación comunitaria: “dentro de la gente y desde la gente” como regla (comedores, ollas comunes, municipios) con soporte técnico y control real.