2601-06
“El poder que teme a la verdad siempre pide ‘informes’ para ganar tiempo.”
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Hay dos maneras de “gobernar” una sociedad: por luz o por miedo. La luz abre camino (señales, orientación, sentido). El miedo administra sombras (rumores, control, manipulación).
La escena de hoy tiene un núcleo político brutal: los buscadores llegan con una pregunta legítima; la capital se inquieta; el poder reacciona como siempre reacciona el poder inseguro: quiere datos, tiempos, ubicaciones… no para servir, sino para protegerse.
En gestión pública, esto se ve a diario: cuando una entidad no puede competir con resultados, compite con trámites; cuando no puede convencer, dilata; cuando no puede liderar, vigila. Y cuando la evidencia contradice la narrativa oficial, el sistema intenta apropiarse del hallazgo o neutralizarlo.
Lo fino es el método de los buscadores: combinan señal, pregunta, contraste de fuentes y perseverancia; y cuando el riesgo aparece, cambian de ruta. Eso también es política: aprender a leer señales, validar información y no volver al lugar donde te quieren usar.
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Los buscadores y los burócratas del miedo
La política se divide en dos familias: los que salen a buscar verdad… y los que se quedan administrando la ansiedad ajena.
El buscador serio no llega con insultos, llega con una pregunta y con método. Sigue señales, valida rutas, consulta fuentes, insiste cuando lo marean. No necesita “permiso” para ver la realidad; necesita criterio para no ser engañado.
El poder inseguro, en cambio, escucha una noticia y se sobresalta. No por responsabilidad, sino por amenaza. Entonces activa el manual clásico: convoca expertos, pregunta dónde y cuándo, pide “datos precisos”, finge interés y arma un relato conveniente. No quiere servir al hallazgo: quiere controlarlo.
Así nacen muchas tragedias públicas: el gobierno que debería acompañar una búsqueda ciudadana termina convirtiéndose en el principal obstáculo. En vez de facilitar el camino, lo llena de peajes políticos. En vez de iluminar, oscurece.
La lección es clara: el liderazgo auténtico no teme a la verdad que viene de fuera. La incorpora, la protege y la traduce en bien común. El falso liderazgo, en cambio, siempre pregunta “para qué sirve esto… para mí”.
Y hay una señal final, decisiva: quien encuentra algo valioso y descubre riesgo, no vuelve al circuito del miedo; toma otro camino. Esa es una ética de supervivencia institucional: no entregarle tu causa al que quiere usarla.
| La otra cara |
La ingenuidad del “buscador puro”
Cuidado con romantizar al buscador: no toda búsqueda es noble. También existe el turismo moral: gente que “busca” para lucirse, para fotografiarse con la verdad, para monetizarla o para venderla al mejor postor.
Por eso, la búsqueda legítima necesita dos cosas:
• Rendición de cuentas (¿qué hiciste con lo que encontraste?), y
• Consistencia (¿cambiaste de camino por convicción o por conveniencia?).
Sin eso, la búsqueda se vuelve performance.
El manual anti-Herodes: cómo no ser usado por el poder
“El poder que teme a la verdad siempre pide ‘informes’ para ganar tiempo.”
Cuando un poder tiembla, hace tres cosas:
1. Pide información “precisa” para enfriar el momento.
2. Simula alineamiento (“yo también quiero ir”).
3. Compra tiempo mientras decide cómo neutralizarte.
La respuesta estratégica no es gritar. Es simple: método, discreción y salida. Confirmas lo esencial, proteges el hallazgo, reduces exposición, y —cuando corresponde— cambias de ruta. No se trata de paranoia: se trata de no entregar tu causa al que solo quiere capturarla.
AFORISMOS
1. El poder que teme a la verdad siempre pide ‘informes’ para ganar tiempo.
2. La luz guía; el miedo controla.
3. Quien busca de verdad pregunta, verifica y persevera.
4. La capital se inquieta cuando la verdad no nace en su escritorio.
5. Cuando descubres riesgo, cambiar de camino también es gobernar.
PROPUESTAS
1. Política de “transparencia que guía”: datos públicos simples que orienten al ciudadano (no “portales” que confundan).
2. Alerta anti-dilación: plazos máximos por trámite con trazabilidad; el funcionario debe justificar cada día extra.
3. Protección al denunciante y al alertador: canales seguros y anónimos, y sanción efectiva por represalia.
4. Auditoría de “miedo institucional”: identificar entidades que operan por hostigamiento (requisitos inútiles, fiscalización selectiva) y rediseñarlas.
5. Mesa de verificación independiente (universidad/contraloría social) para hechos sensibles: menos rumor, más evidencia.
6. Ética de comunicación de crisis: “hechos confirmados – medidas – plazos – responsables” (sin teatro).