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2512-02: “El ejemplo personal es la primera política pública”

2512-02

“Lo que el líder tolera en sí mismo, el sistema lo normaliza.”


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La coherencia personal es el cimiento del liderazgo creíble. Las normas, los discursos y los planes pierden fuerza cuando el ejemplo no acompaña. La ciudadanía observa conductas antes que promesas y juzga con rapidez las incoherencias. El ejemplo no exige perfección, exige congruencia: reconocer errores, cumplir reglas y actuar con la misma vara que se aplica a otros. Un liderazgo que cuida su conducta ordena el sistema sin necesidad de imponer. Gobernar empieza por cómo se vive el cargo.


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“Predicar sin ejemplo no gobierna”

El ejemplo ahorra controles.

Cuando la conducta del liderazgo es coherente, el sistema se alinea y la autoridad se fortalece. La incongruencia, en cambio, multiplica el conflicto y debilita la legitimidad.

El ejemplo no es un gesto moralista: es una herramienta de gestión.


| La otra cara |

“La doble vara”

Exigir a otros lo que no se cumple personalmente destruye confianza.

La doble vara convierte reglas en discursos vacíos y normaliza el incumplimiento.



“Ejemplo que ordena”

El ejemplo coherente fija estándar sin confrontar.

Reduce excusas, alinea equipos y refuerza autoridad.

La conducta del líder es política en acción.


AFORISMOS

1. Lo que el líder tolera en sí mismo, el sistema lo normaliza.

2. El ejemplo gobierna en silencio.

3. La coherencia personal construye autoridad.

4. Sin congruencia, no hay liderazgo creíble.

5. Gobernar empieza por cómo se actúa.


PROPUESTAS


• Códigos de conducta aplicables también a la alta dirección.

• Transparencia activa sobre decisiones y conflictos de interés.

• Cumplimiento estricto de reglas internas por el liderazgo.

• Corrección pública y oportuna de errores propios.

• Evaluación de desempeño que incluya conducta y resultados.