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CALLADO SE TE ESCUCHA MEJOR

Una pedagogía política del silencio necesario


En política, hablar no siempre es comunicar. Muchas veces es ocultar, imponer o confundir.

Por eso la frase no es un insulto ni una salida fácil; es una advertencia política:

Calladito o callado, se te escucha mejor.

No porque el silencio sea virtud en sí mismo, sino porque hay voces que, cuando hablan, empeoran todo.

1. El ruido como sustituto de ideas

En la política peruana se ha normalizado el ruido:

  • discursos sin contenido,
  • opiniones sin estudio,
  • declaraciones sin responsabilidad.

Se habla mucho para no pensar.

Se grita para no explicar.

Se repite para no comprender.

En ese contexto, el silencio deja de ser pasividad y se convierte en higiene democrática.

2. Cuando el ego habla, la política se calla

Hay políticos que no hablan para aportar, sino para:

  • reafirmarse,
  • exhibirse,
  • marcar territorio.

Cada intervención es un espejo, no una propuesta.

Cada palabra busca aplauso, no solución.

Ahí el silencio es un acto de servicio público.

Porque cuando el ego se retira, la política respira.

3. El falso liderazgo del micrófono

Confundimos liderazgo con presencia mediática.

Creemos que quien más habla, más sabe. Error.

El verdadero liderazgo:

  • escucha antes de decidir,
  • mide antes de declarar,
  • calla cuando no domina el tema.

El que habla sin saber no informa: contamina.

Y al contaminar, pierde autoridad.

4. El silencio como límite al poder

Decir “calladito” no es censura.

Es poner un límite a quien no ha aprendido a ponerse uno.

En democracia, no todo el que puede hablar debe hacerlo.

Especialmente cuando su palabra:

  • desordena,
  • polariza,
  • degrada el debate.

A veces, el acto más responsable es no intervenir.

5. Callar también es rendir cuentas

Hay silencios cobardes, sí.

Pero también hay silencios maduros.

El político que calla para escuchar:

  • reconoce que no lo sabe todo,
  • acepta que necesita al otro,
  • entiende que el poder no es monólogo.

Ese silencio habla mejor que mil discursos vacíos.

6. El país cansado del bla, bla, bla

La ciudadanía no está harta de la política.

Está harta del ruido inútil.

Promesas recicladas.

Opiniones improvisadas.

Egos desbordados.

Por eso la frase conecta:

Calladito o callado, se te escucha mejor.

Porque el país ya entendió que menos palabras y más sentido es el verdadero cambio.


“En política, hay voces que aportan cuando hablan…

y otras que sirven al país cuando se callan.”

— JFT